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22.10.12

_divagando sobre creatividad (esta vez, sin derivados sintéticos)



La inteligencia, como la creatividad, se han juzgado (y se juzgan) en muchas ocasiones en base a criterios muy limitados, muy estratificados. Una persona se considera inteligente siguiento unos parámetros que, con los años, se han ido ampliando, pero eso sí, siguen dividiéndose en estancos cerrados: inteligencia racional, inteligencia emocional, inteligencia creativa, inteligencia numérica... y con la creatividad, otro tanto de lo mismo: se asocia solo al campo del arte y sus múltiples derivados, desde el diseño hasta la pintura, el dibujo, la música, la publicidad, el cine, la literatura y un largo etc.

Ahora bien, ¿qué es la creatividad? Por supuesto, esta pregunta se puede responder de mil maneras, todas ellas creativas, pero yo daré mi pequeña visión de las 00:21 de la noche.

En muchas ocasiones, la creatividad es algo tan simple como ese pequeño resplandor que distingue a una persona de otra: ni mejor ni peor, distinta. "Eso" que hace que un abogado pase de normal a distinto, avispado, rápido, ágil, original; eso que hace que un escritor pase de bueno, decente, interesante... a único. Por eso la buena publicidad es aquella que gusta incluso a sus detractores (incluso a su pesar; aún sigue habiendo mucha gente que mira las campañas bajo la constante lupa del consumismo exacervado, sin darse cuenta de que, como toda arma de doble filo, depende de cómo la uses). La buena publicidad, como la buena creatividad - y utilizo el concepto "buena" para hablar de aquella cuya calidad, innovación, estilo y contenido cautivan más y cruzan más fronteras -, es la que se vive y utiliza en un rango de 360º.



Una persona es inteligente porque sabe mucho, si, pero también porque sabe cuándo, cómo y dónde adaptarlo: no solo es capaz de leer y tratar de comprender a Kant, usando horas y horas y horas, si no que también es capaz de improvisar en 30 segundos o de adaptarse a un cambio en el entorno (especialmente si ese entorno es el laboral, y aquí quienes trabajan en publicidad saben a lo que me refiero); quien es capaz de empatizar con quien tiene hambre, de sentir el dolor de un corazón roto, a la vez, es capaz de divertir a quien le rodea del modo más extraño posible. No digo que las personas inteligentes o creativas sean super humanos con la capacidad de cambiar la vida de todos cuanto viven con él, pero si son personas que captan tu atención, te guste o no. Personas cuya visión puede ser muy clásica y elegante, pero también muy atrevida, absurda, extraña y ocurrente. Gente, sencillamente, que no se limita a pasar por la vida. O, mejor dicho, que no se limitan a que la vida pase por ellos.

Y pondré un ejemplo de lo que entiendo (al fin y al cabo, no soy un experto, solo soy un bloggero aburrido) por creatividad: al empezar a dar clases en la escuela de Creatividad Publicitaria, nos dieron un consejo: 'desechad la primera idea que os venga a la mente, ya que es la que habrá tenido todo el mundo'. Me di cuenta de que las buenas ideas, pese al mito de que suelen ser siempre la primera, realmente son las que retuercen el concepto y lo convierten en algo inesperado. Pero, aún sabiendo eso, una pequeña parte de mi quería pensar que si, que esencialmente existe esa "primera idea" genial, que eso tenía que distinguir a una persona creativa de otra que no lo es. Y me di cuenta (me he dado cuenta hace poco, más bien) de que la persona creativa es aquella cuya primera idea NO es la misma que tienen el resto de personas que hay a su alrededor. Quizás no siempre, quizás a veces no sea capaz de expresar o plasmar lo que piensa, pero con práctica y tiempo, si no tiene mil factores ambientales en contra (y aún así, luchará contra ellos, porque la inteligencia y la creatividad también sirven para que el mundo no te derrumbe, si no que sepas ver los recovecos especiales), consigue siempre mostrar ese primer, y peculiar, pensamiento.



Así que, al igual que los locos, su visión del mundo, de la realidad, de las relaciones, difiere del resto, hasta un punto tan arraigado que cuando piensa en algo instintivamente (instinto: otra faceta cada vez más valorada por neurólogos y que es vital para la inteligencia y la creatividad), ese pensamiento no se sustenta en los pilares habituales que han calado en todos nosotros a través de condicionamientos sociales, memes y demás, si no que ha creado su propio sistema de valores, conceptos y visiones. Solo que, al contrario que un loco, sabe cómo es el mundo: él no vive en una realidad paralela, él simplemente la superpone al mundo "real" y la adapta, configurando así una personalidad que, hasta en los peores días, tiene puntos brillantes.

Así que cuando alguien os aconseje (y, lo sé, los consejos son como los culos: todo el mundo tiene uno y a nadie le gusta que critiquen el suyo) 'que arriesgueis, que seais locos, que mireis más allá, que os lanceis a la piscina', no os está aconsejando que os vayais de fiesta toda la noche o que hagais el cabra loca: os está aconsejando que fomenteis la interconexión entre vuestras neuronas de un modo más potente, eficaz e innovador. Adjetivos que pueden sonar a diseñado gráfico in, pero que son tan aplicables a un político o un empresario como a cualquier otro tipo de trabajo aparéntente más creativo: o si no, mirad a quienes pasan a la Historia. Mirad a ese señor inglés que se recorrió el mundo en un barco, aún teniendo tremendos mareos en alta mar, solo para comprobar sus teorías y, claro está, por pura curiosidad (curiosidad: si no la tienes, saca tu cerebro de tu cráneo y mételo en el microondas, porque para poco te sirve). Ese señor acabó escribiendo un libro que ha cambiado la visión de la Humanidad y que retumbó los pilares de la sociedad establecida. Hablamos de Charles Darwin. Y como él, cualquier persona relevante que ha trastocado nuestra visión de la vida ha poseido y posée creatividad. Porque si vas a hacer las cosas igual que el resto, ¿para qué hacerlas?



 *PD: He acompañado este texto con ejemplos de creatividad artística por ser, frente a la creatividad aplicada a otras profesiones, y dada su naturaleza, más llamativa, seductora y hermosa. Pero son solo ejemplos, y existen mil (o quizás no tantos) más. 

12.2.12

_arte fractal

Fractal: término acuñado en 1975 por Benoît Mandelbrot (del latín fractus: fracturado), y referido a aquel objeto cuya estructura irregular o fragmentada se repite a diferentes escalas. Esto incluye muchos de los elementos presentes en la naturaleza - árboles, montañas, arrecifes, nubes - e incluso galaxias.


Una de sus principales características es su rugosidad e irregularidad, algo que implica que el arte fractal no puede ser definido con los parámetros de la geometría tradicional euclidiana (curiósamente, la ruptura con este tipo de geometría trajo consigo también la teoría de la relatividad de Einstein y la posibilidad de romper con el espacio - tiempo). Otra característica es la autosimilitud, esto es, la propiedad por la que algunos objetos muestran copias de sí mismos a diferentes escalas. Un ejemplo de esto sería la costa de España: es muy similar si la miramos en un mapa a escala de 1.000 kilómetros, a una de 100, 10 o incluso 1 kilómetro. Esto es también aplicable a muchas ramas de árboles.


Todos estos parámetros aparéntemente teóricos - estudiados en la naturaleza, pero limitados al campo del estudio teórico - fascinaron a los artistas de los años 80 y 90 y se empezó a crear el denominado 'arte fractal'. El hecho de que se llevara a cabo en esas épocas no es casualidad: era también el momento en el que los ordenadores personales y el uso de la programación para crar obras artísticas empezaban a despuntar. Al fin y al cabo, la única posibilidad (real) de llevar a cabo arte fractal es mediante la utilización de cálculos matemáticos introducidos en un ordenador. Es por ello que el arte fractal y el arte computacional estuvieron unidos desde el principio. Obviamente, recibió muchas críticas por parte del mundo especializado, acusándose a los artistas de no ser ellos los creadores de la obra, si no el ordenador. Si tenemos en cuenta los parámetros matemáticos, el gusto estético, el control sobre la dirección visual y conceptual por parte del artista, las ideas previas, etc... esto es tan absurdo como acusar a los programadores de un videojuego de no haber hecho ellos el trabajo, si no el ordenador. Obviamente, estas críticas se diluyeron con la llegada de una nueva era en la que la humanidad de una obra no dependía de si se hacía o no con las manos (música electrónica, cine de animación digital...).


¿Qué tiene de especial el arte fractal? De entrada, la creación de obras cuya belleza no está condicionada por parámetros sociales o culturales únicamente - aunque siempre existen -, si no que busca y crea una belleza más pura, que solo puede jugar el propio cerebro en base a su percepción del color y la forma. Una belleza más matemática, incluso, donde el equilibrio, la armonía, la combinación de colores y formas y las sensaciones que la imagen crea son juzgadas por los sentidos y el cerebro más allá de las reglas elementales de composición. Un paso más allá de la abstracción, pero sin evitar las formas concretas.

En el año 2005, el descubridor de los fractales, Benoît Mandelbrot, cedió su nombre al concurso internacional de arte fractal. Tras presidir 3 ediciones, dirigiéndolo hasta el más mínimo detalle, Mandelbrot falleció en 2010.

Durante estos veinte años de arte fractal, la evolución ha sido tremenda, y en estos momentos prácticamente el 50% del arte fractal que se realiza esta relacionado con el mundo del 3D. Estas piezas, muchísimo más elaboradas que las primeras - y ya casi arcaicas - obras de los años 80, se denominan Mandelbulbs y Mandelboxes - su nombre es un obvio y bello homenaje -, y son la adaptación tridimensional de las obras que hasta ahora se habían mostrado en dos dimensiones. Combinando artes como la arquitectura, el arte digital o ciencias como la biología, la mecánica y la física, e inspirándose en ambientes que van desde el retrofuturismo, el tribalismo o la ciencia ficción, las nuevas hornadas de artistas digitales recrean mundos abstractos - pero muy físicos - en los que lo importante es la belleza e inspiración de la pieza. Creatividad pura.


Gran parte de la información ha sido sustraída del último número (23) de la revista 'Redes Para La Ciencia'

12.12.11

_yes, it's a wonderful world (y tanto)

Es lunes, un día oficialmente pésimo para cualquiera que no trabaje los fines de semana (en cuyo caso, es un día pésimo más). Un día en el que el mundo es un poco más gris, dentro de ese vagón de metro lleno de miradas caídas y ojeras aburridas.

Supongo que por eso es el mejor momento para poner esta pequeña belleza audiovisual que ha lanzado la BBC para promocionarse a sí misma y, lo que es más importante, homenajear a uno de sus iconos indiscutibles: David Attenborough.



El propio Attenborough (y la BBC asímismo) han defendido siempre la filosofía de que la mejor manera de concienciar a las personas con respecto al ecologismo inteligente es mostrando lo bello que puede llegar a ser nuestro planeta y todas sus especies, hasta en las situaciones más crueles. Más que la idea de asustar o acusar, fomentando el miedo y la culpabilidad, siempre han considerado que conocer el mundo en el que vivimos, de un modo más profundo, y admirar su belleza, delicadeza y grandiosidad es el mejor método para que, realmente, nos lo pensemos dos veces antes de mirar a otro lado cuando nos digan que ha desaparecido una especie o han talado docenas de hectareas de una bella selva virgen.

Así que, utilizando esa bella filosofía compartida por el canal inglés (famoso por sus geniales documentales) y sir David, la agencia RKCR/Y&R ha creado una pieza en la que el inmortal tema de Louis Armstrong adquiere más sentido que nunca; una pieza que coge algo tan trillado como la canción 'What a Wonderful World' y algo tan gastado como una sucesión de imágenes espectaculares, y les da un sentido visual, conceptual y artístico tan bello como creativamente eficaz.

Me quito el sombrero ante RKCR/Y&R, ante la BBC y, sobre todo y ante todo, ante Sir David Frederick Attenborough.